
Deje de esperar a que su horno funcione: una forma mejor de calentar las obleas
Seamos honestos: la convección por aire forzado es un método anticuado. Básicamente, se trata de calentar todo el aire en un espacio determinado, con la esperanza de que el calor llegue eventualmente hasta las obleas.
El problema es que esto lleva mucho tiempo. Pasas más tiempo esperando a que el aire alcance la temperatura adecuada que procesando realmente las obleas. Es un verdadero cuello de botella.
Solución: dejar de usar el aire como medio de calentamiento
Decidimos dejar de usar el aire como medio de calentamiento y dirigirnos directamente a la fuente de calor. Aquí es donde entran en juego las lámparas infrarrojas sin ozono.
En lugar de calentar todo el aire, las lámparas infrarrojas utilizan radiación electromagnética para calentar directamente la superficie de las obleas. No hay fase de calentamiento previo, ni tiempo de espera. Simplemente las enciendes y ya está listo. Inmediatamente.
Al dejar de intentar calentar todo el aire y centrarnos únicamente en la superficie de las obleas, los tiempos de procesamiento disminuyen drásticamente. Además, se libera espacio en el suelo. Ya no necesitas esas cámaras aislantes enormes, ya que no hay necesidad de retener el aire caliente.
El problema del ozono (y cómo solucionarlo)
Aquí está el problema: las lámparas infrarrojas convencionales suelen emitir ozono debido a las emisiones UV. Si trabajas en una sala limpia, el ozono es un verdadero problema. Daña los componentes delicados y arruina el fotoreactivado utilizado en el proceso de fabricación.
Lo hemos resuelto utilizando composiciones especiales de cuarzo y filtros internos que bloquean el espectro UV por debajo de 200nm. De esta manera, mantienes esa intensa densidad de calor, pero sin los efectos secundarios químicos negativos. También hemos ajustado estas lámparas para que el calor se distribuya uniformemente sobre las obleas, evitando así que las bordes se deformen.
La realidad
Las lámparas infrarrojas no son mágicas. Tienen sus limitaciones. Lo más importante es recordar que el calor infrarrojo es direccional. El aire caliente rodea la pieza, pero el calor infrarrojo solo calienta lo que puede “ver”. Si tu pieza tiene huecos profundos o una forma 3D compleja, habrá zonas frías.
Para solucionar esto, probablemente necesites utilizar varias lámparas o reflectores para dirigir el calor hacia esos espacios difíciles de alcanzar.
Y una advertencia: como la energía se genera de forma muy intensa y rápida, debes tener cuidado con los controladores PID. Si no calibras bien los valores, podrías superar la temperatura deseada y dañar la pieza antes de darte cuenta de lo que ha pasado.