
Deje de permitir que su patio se enfríe.
La mayoría de los dueños de restaurantes simplemente aceptan que sus áreas exteriores quedan inutilizables cuando baja la temperatura. Es frustrante: tienen mesas perfectas, pero quedan sin uso durante cuatro meses al año. En realidad, están perdiendo dinero.
Usted puede evitar esto utilizando calefactores de ondas cortas infrarrojas.
La diferencia entre estos calefactores y los demás es que no intentan calentar el aire. Cuando está afuera, el viento se lleva ese calor. Es un desperdicio de energía. Los calefactores infrarrojos, en cambio, envían calor directamente a los clientes y a sus sillas. Se siente como estar bajo el sol en un día soleado: calor instantáneo, sin necesidad de esperar a que el aire se caliente.
Cómo hacerlo bien
No basta con colocar un calefactor en la pared y esperar lo mejor. Hay que tener en cuenta cuán altos son los techos y cuánto viento hay. Por lo general, usamos calefactores montados en la pared. Así, los suelos permanecen despejados, los empleados no tropiezan con los equipos y los clientes tienen más espacio para moverse.
Pero hay un truco: si se coloca un calefactor demasiado bajo, los clientes tendrán la cabeza caliente pero los pies fríos. Eso no es lo que uno quiere. Preferimos distribuir los calefactores a diferentes alturas, para que creen una especie de “manta térmica” que cubra a todos por igual.
En resumen
La lógica es sencilla: si tiene 20 mesas que quedan sin uso durante todo el invierno, eso significa perder mucho dinero. Pero cuando las personas se sienten cómodas, se quedan más tiempo. No se apresuran a entrar de nuevo. Piden más bebidas y se quedan hasta el postre. Es un intercambio simple: invierte en los calefactores ahora y deja de perder ingresos durante esos meses “inactivos”. Su patio seguirá abierto, sus clientes estarán contentos y sus ganancias aumentarán un poco.