
En un estudio de yoga caliente, la postura de Savasana debe realizarse en un ambiente tranquilo y silencioso, sin que haya vibraciones o movimientos innecesarios. Lo mismo ocurre dentro de una caravana. Cuando el aire se vuelve frío, lo que se desea es tener calor que llegue directamente al cuerpo, sin secar el ambiente ni desperdiciar energía. Ese es el confort que ofrece el calor radiante, y esa es precisamente la razón por la cual un calentador infrarrojo resulta útil cuando lo que se busca es una relajación profunda.
Lo que realmente importa Hemos diseñado nuestro calentador infrarrojo para que funcione con un elemento de fibra de carbono. Este elemento responde rápidamente y proporciona un calor uniforme, lo cual es exactamente lo que se necesita para lograr una comodidad constante.
El dispositivo funciona con voltajes de 12V/24V DC o 230V AC, consumiendo entre 800 y 1500W de energía. Esto permite que funcione con la conexión eléctrica habitual de la caravana, sin causar problemas en el sistema eléctrico. La superficie reflexiva del calentador dirige el calor infrarrojo hacia adelante, mientras que la rejilla frontal garantiza que el contacto con el calentador sea seguro.
Un termostato integrado mantiene la temperatura deseada, y la protección contra vuelcos apaga el calentador si este se mueve.
Por qué este enfoque funciona El calor infrarrojo se siente en la piel, no solo en el aire. En una sesión de yoga caliente, esto ayuda a mantener una temperatura constante en la habitación, permitiendo así que las personas mantengan sus posturas y relajarse sin que haya cambios bruscos de temperatura.
En una caravana, uno se siente más cómodo rápidamente, y el aire permanece respirable. No hay vientos forzados que levanten polvo o hagan que la piel se sienta seca. El resultado es un espacio donde la circulación sanguínea mejora, se reduce la tensión muscular y es más fácil llegar a ese estado de relajación.
Qué hay que tener en cuenta Dado que los calentadores infrarrojos calientan directamente a las personas y a las superficies, su ubicación es importante. Colóquelos a una altura de 1,8 a 2,2 metros, orientados hacia el área donde se practica yoga o donde se sientan las personas. Mantenga también una distancia de 30 a 50 cm entre el calentador y las paredes y las telas.
En lugares húmedos, utilice un modelo con clasificación IP. Limpie el exterior del calentador después de cada uso para evitar la acumulación de condensación.
Y aquí está la verdad: el calor infrarrojo se siente de inmediato, pero no calentará tanto una caravana fría y ventosa como lo haría un calentador convencional. En temperaturas muy bajas, combine este calentador con un buen aislamiento o con otro calentador adicional.