
¿Por qué la mayoría de los calentadores para gallineros fallan? (Y cómo resolvimos ese problema en el nuestro)
Seamos honestos: los gallineros son un verdadero desafío para los dispositivos electrónicos. Con los vapores de amoníaco, la humedad constante y las salpicaduras de agua, la mayoría de las lámparas infrarrojas simplemente no pueden funcionar adecuadamente. Se dañan mucho demasiado rápido.
Estábamos harto de ver esto ocurrir, así que diseñamos nuestros calentadores de tal manera que pudieran resistir las condiciones extremas de un gallinero.
Lidiando con la humedad
El problema con las tuberías infrarrojas convencionales es que cuando una gota de agua golpea ese vidrio de cuarzo muy caliente, se produce un “shock térmico”. En pocas palabras: el vidrio se agrieta. Así de simple.
Para evitar esto, añadimos una capa protectora y una carcasa hermética. Esto evita que el agua llegue al elemento calefactor. También diseñamos el sistema para evitar la formación de niebla. Si se forma condensación en la lente, esto bloquea el calor, lo que obliga al dispositivo a trabajar más duro para mantener calientes a las aves. Nuestro diseño mantiene la lente limpia, permitiendo que el calor llegue exactamente donde debe ir.
Diseñado para soportar las condiciones difíciles
No nos detuvimos solo en el vidrio. Usamos un revestimiento reforzado en el cuarzo para evitar que los gases corrosivos dañaran los componentes internos. Incluso los cables están protegidos en conductos resistentes a la humedad. De esta manera, incluso en entornos húmedos, los componentes electrónicos permanecen secos y seguros. Está diseñado para resistir todo tipo de condiciones extremas.
El trade-off honesto
Ahora, hay un inconveniente: debido a estas capas protectoras, el calentador es un poco más grande. Además, se pierde un pequeño porcentaje de calor, quizás un 5%, ya que la capa protectora absorbe parte de la energía. Pero piénselo de esta manera: una bombilla expuesta podría sentirse un poco más caliente durante un momento, pero se romperá en cuanto una gallina lance agua sobre ella.
Preferimos ofrecerle un calentador que sea un poco menos potente, pero que dure años, en lugar de uno que tenga que reemplazarse cada temporada. Este calentador puede soportar todo tipo de condiciones extremas, mantiene una temperatura constante y funciona sin problemas.